martes, 22 de noviembre de 2016

CONSUMO RESPONSABLE DEL AGUA

Hace no mucho tiempo, os hablé de la ecotasa, un impuesto turístico para compensar el desgaste medioambiental y de los recursos naturales de la isla. Es un debate activo, y seguramente será largo y mientras los politicos siguen debatiendo sobre su implantación o no, el problema de los recursos naturales seguirá vigente tanto entre la población activa que entre los turistas.

El agua es un recurso escaso en la isla de Lanzarote, y el problema relacionado con su abastecimiento es tan antiguo como la misma isla. Ya los primeros habitantes de Lanzarote, los guanches, buscaron soluciones viables a la escasez de agua. En las varias rutas de senderismo a la que he participado, siempre he topado con algún pozo, o aljibe natural que hoy representan una fotografía real de la situación histórica y social de épocas pasadas. 

El suelo de Lanzarote, a pesar de la escasez de lluvia, es muy fértil, un suelo que por su composición geológica es capaz de atrapar y guardar en su interior el agua del rocío y de las pocas lluvias. Sin embargo esta agua no es apta para el consumo humano, y menos es suficiente para satisfacer las necesidades de toda la población de la isla: en los últimos 10 años el consumo de agua potable se ha duplicado.

Con el paso del tiempo y con la llegada de las nuevas y modernas tecnologías, también han mejorado los sistemas de abastecimientos. Los aljibes y pozos han dado poco a poco el paso a las desaladoras. El agua del mar es recogida, tratada y adaptada al consumo humano. Pero las desaladoras son máquinas, y como tales pueden tener fallos que provocan cortes temporales en el suministro de agua. Una situación nada agradable para los habitantes de la isla. 

En los hoteles el problema parece ser diferente; los principales hoteles y complejos turísticos que se encuentran a la orilla del mar, poseen sus propias desaladoras, al igual que los edificios de las principales instituciones publicas insulares. Hasta aquí todo parece entrar en la "normalidad". Pero, si nos paramos a pensar en el funcionamiento de las plantas desaladoras, entendemos que solo en apariencia el problema está solucionado. 

El agua que consumimos en nuestros hogares o en las habitaciones de los hoteles, se obtiene a través de un proceso de desalación del agua del mar. Las plantas desaladoras, para su funcionamiento, requeiren un consumo energético: a más demanda de agua corresponde un mayor gasto energético. Estas máquinas funcionan gracias a la combustión de fuel que produce una consecuente contaminación del aire. A más combustible quemado, más contaminación, en una isla que presume de la calidad de su aire y de su clima. Es importante, por lo tanto, que tanto residentes como turistas entiendan todo este proceso que acabo de describir y se empiece a hacer un uso más responsable de un bien tan escaso y tan necesario a la vez, como es el agua. 

En mi trabajo, siempre recuerdo a los turistas el problema del agua en la isla, y siempre les aconsejo que es importante que no dejen el grifo abierto mientras se están lavando los dientes o pasando el jabón/champú bajo la ducha. También les pido, por ejemplo, que pidan el cambio de toallas de baño cada dos días, y de toallas para la piscina/playa cada tres. Que tengan además mucho cuidado en cerrar bien los grifos y, si notan que no funcionan correctamente avisarnos enseguida para poder actuar con rapidez y evitar inútiles fugas de agua. 

Aunque parece un problema lejano, es más próximo de lo que creemos y no afecta solamente a los turistas, sino también a quienes vivimos en esta isla maravillosa. Es importante que entre todos hagamos un esfuerzo para cuidar y preservar la sostenibilidad de Lanzarote.

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