martes, 29 de noviembre de 2016

DESCUBRIENDO ARRECIFE

Arrecife es la capital de Lanzarote desde el 1847, cuando consigue arrebatar la capitalìa a Teguise, tras varios años de guerra y conflictos locales. Restos de estas batallas pueden apreciarse en el Castillo de San Gabriel. 

Hasta hace unos años, Arrecife no estaba en las guías turísticas de la isla, ni siquiera se les nombraba como un punto de interés. Luego, se empezó a revalorizar su puerto, con la creciente llegada de cruceros que atracan en Arrecife durante unas horas.

Tras la creciente demanda de cruceristas, las administraciones decidieron crear lo que hoy se conoce como Marina Lanzarote, un pequeño espacio de ocio y comercio alrededor del muelle conectado al centro de la ciudad por medio de un paseo que se acaba de terminar. Sin embargo, según mi opinión se ha hecho todo muy de prisa, no se ha planificado con orden ni con buenos criterios de marketing a largo plazo y eso se nota hoy en día, en una preocupante caída de llegada de cruceristas en la capital de Lanzarote.

Más de un año de trabajo en re-organizar la Avenida principal, que desde el centro de la ciudad llega hasta la Marina, ha seguramente influido en esta tendencia decreciente. Si al bajar de un crucero los turistas se encuentran con una ciudad en obras, con muchos locales comerciales cerrados, con dificultades logísticas para llegar al centro de la ciudad, entonces se entiende como desaparecen las ganas y la voluntad de conocer la ciudad. 

Charco de San Gines
Es una pena que Arrecife no reciba todos los mimos que se merece por parte de las administraciones porque la capital insular tiene mucho que ofrecer a sus visitantes, empezando por su centro histórico, el núcleo desde donde empezó a desarrollarse la ciudad tal y como la conocemos hoy en día: el Charco de San Gines. Hace unos años era considerada la peor zona de la capital, la más sucia y la más insegura, mientras que hoy en día es el centro del ocio y de la gastronomía de la ciudad. Varios locales han abierto en el charco, a pocos metros de la más conocida Calle Real y de la principal zona comercial y de negocio de la ciudad. Desde la zona del charco, fácilmente nos desplazamos a la Calle Real  y de aquí llegamos a la Avenida, al islote de Fermina, al Castillo de San Gabriel y, andando un poco más, a la playa del Reducto. 


Playa del Reducto: el Gran Hotel en el fondo

El islote de la Fermina fue hace pocos meses foco de polémicas porque se quería construir aquí un acuario. Los detractores del proyecto alegaron que el acuario dañaría la belleza del islote y acabaría con la sostenibilidad de la zona. Este islote se sitúa muy cerca de la playa del Reducto y representa un rincón único y precioso por los arrecife que aquí se encuentran. El gran genio Cesar Manrique ya había empezado a pensar en la revalorización de esta área, un proyecto que el ayuntamiento de Arrecife está evaluando y por el cual se negó a la construcción del acuario.

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